miércoles, 3 de septiembre de 2008


Bella, libre y audaz, bailando al compás de la música, danzando por el aire y regocijándose de la felicidad de la libertad…
Apareció un hada, y le dijo, -ahora estas libre-, ella, feliz, danzaba con más ánimos aún, alegre a más no poder, pero se preguntó, -¿por qué ahora estoy libre, osea que antes no lo estaba?, ¿antes estaba presa de mí misma?, no lo entiendo, ¿podrías explicarme?-
Pues claro, tu cuerpo era la cárcel que te impedía ser libre, aun así, debías cuidarlo y amarlo, pero a la vez odiarlo por quitarte esa libertad que tanto merecías y anhelabas.
Ella pensaba…- mmm… que extraño todo, tan confuso, pero si yo antes también me sentía libre, no se que pensar, me siento confundida de mis propios sentimientos,
¿será el cuerpo la cárcel del alma?

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