Queriendo desaparecer del mundo, mirando a mi alrededor no entendía nada, ahora estaba solo, no había nadie más que yo… La amaba más que a mi vida, y se fue, ¿me abandona en el mejor momento de nuestras vidas? No había nada peor que este episodio, saber que se marcha, y no la volveré a ver jamás, era lo más terrible que me pudo pasar. Sufro, me desespero, me aloco, ya no encuentro palabras para describir lo que siento, ella se fue y acompañándole mi vida también, se marcharon juntas, con un mismo destino. ¡¿Qué iba hacer yo en este estúpido mundo sin su compañía?! Ya no valía la pena vivir, ya no tenía alma, era solo un cuerpo inerte, sin ella hasta el sol no tiene vida, murieron mis sueños, mis fantasías, mis metas, mis pensamientos, mi inspiración… El único remedio era seguirla hasta el fin de los tiempos, hasta el fin del mundo, fue así como sin pensarlo, tomé el auto y me dirigí hasta donde el viento me llevara, 180 kilómetros por hora…iba rápido, esa era la idea, llegue hasta la carretera, muchas curvas peligrosas, mejor, un poco más, y estaba el acantilado, el auto vuela, y yo adentro, llega al suelo, y la veo, con su hermoso rostro y sus ojos color miel, ella era mi amada Rocío, con su mirada tierna, la abrazo… y al fin vuelvo a ser feliz, estamos juntos otra vez, ese era nuestro destino… estar juntos hasta la eternidad.miércoles, 16 de julio de 2008
Un camino sin fin.
Queriendo desaparecer del mundo, mirando a mi alrededor no entendía nada, ahora estaba solo, no había nadie más que yo… La amaba más que a mi vida, y se fue, ¿me abandona en el mejor momento de nuestras vidas? No había nada peor que este episodio, saber que se marcha, y no la volveré a ver jamás, era lo más terrible que me pudo pasar. Sufro, me desespero, me aloco, ya no encuentro palabras para describir lo que siento, ella se fue y acompañándole mi vida también, se marcharon juntas, con un mismo destino. ¡¿Qué iba hacer yo en este estúpido mundo sin su compañía?! Ya no valía la pena vivir, ya no tenía alma, era solo un cuerpo inerte, sin ella hasta el sol no tiene vida, murieron mis sueños, mis fantasías, mis metas, mis pensamientos, mi inspiración… El único remedio era seguirla hasta el fin de los tiempos, hasta el fin del mundo, fue así como sin pensarlo, tomé el auto y me dirigí hasta donde el viento me llevara, 180 kilómetros por hora…iba rápido, esa era la idea, llegue hasta la carretera, muchas curvas peligrosas, mejor, un poco más, y estaba el acantilado, el auto vuela, y yo adentro, llega al suelo, y la veo, con su hermoso rostro y sus ojos color miel, ella era mi amada Rocío, con su mirada tierna, la abrazo… y al fin vuelvo a ser feliz, estamos juntos otra vez, ese era nuestro destino… estar juntos hasta la eternidad.
Si, él era el amor de mi vida, lo sentí desde el primer momento en que lo ví, fue un cruce de miradas que marcó nuestras vidas para siempre, más allá de su cuerpo, era su espíritu el que me llamaba a ser de él, nuestras almas se cruzaron y se compenetraron desde el principio, solo faltaba que se diera el momento de amarnos, de entregarnos en cuerpo y alma, de pasar a ser solo uno, yo ser suya y él ser mío.
Entonces esa noche de abril, con un cielo hermoso que nos acompañaba, en ese momento, cuando estaba entre las cobijas de su lecho, que ahora pasaba a ser nuestro, comprendí lo tanto que lo amaba, lo tanto que esperaba este instante, donde pudiese sentir su piel rozando la mía y complementarnos eternamente, acariciar su rostro al amanecer, y besar sus labios hasta quedar sin respiración.
Aún recuerdo ese instante, donde su respiración inundaba mi ser, el sudor, el calor, la pasión, el amor, la entrega… en ese momento era inexplicable, miles de sensaciones ocurrían dentro de mí, a veces sin poder entender que sucedía… pero se sentía bien, me sentía en una nube viajando al universo, y nada ni nadie podía hacerme bajar.
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